Hugo Moyano otra vez es personaje para el escándalo. En esta ocasión, encubierto detrás de Pablo, su primogénito, quien volvió a dificultar la distribución de los matutinos La Nación, Crónica y Clarín, pese a la conciliación obligatoria vigente.
No es el único frente que atiende el todopoderoso Moyano. También trabaja en el PJ bonaerense, acompañado por Emilio Pérsico, el líder del Movimiento Evita. Y hasta tiene tiempo para confesarse con el cardenal Jorge Bergoglio, según dicen.
Personaje conflictivo pero hasta ahora en permanente ascenso, Moyano se plantea cómo no convertirse en una víctima del irremediable poskirchnerismo. O del kirchnerismo menguante.
Por cierto que le será difícil.
Vamos al tema de la distribución de diarios. Recién a la 1:00 del sábado 07/11, los grupos del sindicato de Camioneros, liderados por Pablo Moyano, que mantenían cortado el ingreso en las plantas de impresión de los diarios La Nación y Clarín recibieron un llamado.
Según el relato del diario La Nación, "En ese momento empezó un desfile de camiones que, hasta entonces, se habían mantenido detenidos sobre la calle Zepita, la única entrada a las plantas. Al ritmo de las bocinas y vigilados de cerca por 10 policías formados en guardia, los camiones iniciaron la retirada. "Nos vamos porque nos avisaron que está vigente una conciliación obligatoria. Pero en 5 días, volvemos", amenazó uno de los militantes, mientras daba órdenes a uno de los grupos que permanecían en medio de la calle", afirma la crónica."
La tensión había comenzado a las 21:00, cuando arribaron efectivos de la Policía Federal Argentina convocada por las editoriales. Poco tiempo después comenzaron a aparecer los camioneros que bloquearon durante más de 4 horas, los 3 principales centros de distribución de diarios y revistas, pese a la presencia policial.
Luego, una columna manifestantes se movilizó por la avenida Vélez Sarsfield hasta la esquina de Zepita, y allí instalaron un piquete y prendieron fogatas.
Los líderes del piquete camionero negociaron el permiso para que salieran de la planta los camiones con los diarios para el interior del país. "El conflicto se circunscribe a Capital", explicaron, puntillosos.
Roberto García en el bisemanario Diario Perfil:
"(...) Junto a Hugo Moyano, quien introducirá a Néstor en la sociedad peronista –ya cobró el peaje con la designación de su propio abogado en el APE– para que todos recuerden a quién se le debe tributo, aunque al ex mandatario a veces le repugne otorgarles ese tributo. Sea por esta actitud o porque cada uno juega su partido, Moyano prepara actos públicos y mantiene otros en secretos.
Por la difusión, para diciembre, ensaya una convocatoria en Velez para celebrar el engrandecimiento sin límites del gremio camionero (avalado por un decreto de Fernando de la Rúa, aunque ésa es otra historia) y, de paso, insistir con una postulación como posible gobernador bonaerense: deberá constituir más guardias de corps para obligar a que lo respalden libremente en los comicios, o tal vez suponga que la forzada facilidad para doblegar a los supermercados o a los distribuidores de Clarín es extensible a la voluntad del votante. No se sabe si, a su lado, en esa jornada lo acompañarán los Pérsico y los D’Elía, esas incorporaciones nuevas a la CGT moyanista que por el momento no puede exhibir ni siquiera en fotografías.
Los Kirchner conocen y avalan estas apariciones públicas. Disfrutan, inclusive, cuando Moyano hace chistes aviesos, como el que le endosa a Luis Barrionuevo, su rival en el movimiento obrero. Debido a que Barrionuevo sufrió la borocotización de uno de los suyos, de apellido Frutos, a éste ahora lo llaman “arándano” por el precio que le costó al dirigente gastronómico.
Pero también hay otro mundo, más secreto y menos risueño, que preocupa al santacruceño. Tanto a él como a su mujer, al margen de las bromas, ¿les agrada que Moyano también irrumpa en sectores no aliados como la Iglesia, dialogue tres horas, se confiese y comulgue con el cardenal Jorge Bergoglio?
Y si no cumplió con esos rituales religiosos en la reunión, aún es peor la noticia para el matrimonio por estos devaneos del camionero. ¿O no sabe él que en la Casa Rosada el jefe religioso de los católicos es considerado como el más endemoniado de sus adversarios?
O, quizás, Bergoglio deba sospechar que Moyano se le presentó en la entrevista como enviado de la pareja, como un mensajero de paz y amor, un rol que no le sienta. Díficil saber los entresijos por la naturaleza reservada del encuentro, pero esos movimientos excitan el celo kirchnerista, implacable con los débiles que desprecia Dios.
Como el secretario general de un gremio que habilitó, en su ingenuidad, un anfiteatro para que disertara Duhalde, ese mínimo gesto significó que Julio De Vido –el habitual ejecutor de Néstor para ciertos castigos– le negara el aumento ya concedido al sindicato, a menos, claro, que ese secretario general presentara su renuncia al cargo. (...)".
En el diario Clarín hay un relato sobre lo ocurrido durante la madrugada del viernes 07/11:
"En un inédito ataque a la libertad de prensa, el gremio de Camioneros bloqueó anoche la impresión y distribución de diarios, incluyendo a Clarín y La Nación.
Pese a que el Gobierno había comprometido la custodia policial para que se impidiera este tipo de acciones, el ataque de anoche fue más grave que en las dos jornadas anteriores, donde ya se habían registrado intentos de intimidación.
Anoche, los seguidores de Pablo Moyano bloquearon con un centenar de camiones la planta de impresión de Clarín y La Nación, ubicadas en la calle Zepita al 3.200, en el barrio de Barracas. Había camiones atmosféricos (que se utilizan para la limpieza de sumideros) y de basura que impedían los accesos y salidas de la planta.
El intento de intimidación había arrancado al atardecer con el bloqueo a tres de las distribuidoras de periódicos por parte de los seguidores de Moyano. Cuando oscureció, camiones cargados de militantes empezaron a concentrarse en las inmediaciones de las plantas de Clarín y La Nación.
En ese momento, una veintena de efectivos de la policía miraba cómo 300 manifestantes (1.000 según Camioneros) impedían el normal funcionamiento de la planta de los diarios. Desde la mañana había una orden de custodia por parte del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, "en prevención de eventuales bloqueos por parte del Sindicato de Camioneros".
Alrededor de la medianoche –cuando estaba comenzando a arrancar la impresión de los diarios– se intensificó el tránsito de vehículos en las inmediaciones de las plantas impresoras. Autos particulares y motos cargaron y descargaron gente frente a las plantas impresoras. Los camiones que estaban en las inmediaciones se acercaron, rodeando el edificio.A esa hora, Pablo Moyano, líder del gremio, dijo a Clarín: "Nos vamos a quedar hasta bien tarde con los trabajadores".
La Policía (ya había unos 45 uniformados y una decena de patrulleros) trazó entonces una línea en la calle frente a las plantas impresoras. Un camión de gaseosas quedó estacionado a menos de un metro de los uniformados. Minutos antes de la 1:00, cuando ya era ostensible la demora en la salida de los diarios a la calle, un grupo de militantes de Camioneros llegó frente a las plantas impresoras con cámaras de fotos y de video: entre risas, comenzaron a filmar y fotografiar la escena y a los policías que trazaban la línea en la calle.
A la 1:30, los camiones, imprevistamente, empezaron a dispersarse, con rapidez. Fue poco después de una denuncia penal por parte de Clarín y cuando se mencionaba que Pablo Moyano había recibido una llamada desde el Ministerio de Trabajo que había hecho cambiar su decisión de quedarse en el lugar hasta la mañana. Minutos después arrancó la impresión del diario, con más de dos horas de atraso.
Más temprano, los bloqueos habían alcanzado a las cooperativas distribuidoras Mariano Acosta, Pirincho y Julio Cristaldo. En cada una, entre 15 y 40 manifestantes impidieron que los camiones salieran de las playas. Un colectivo viejo con calcomanías que decían "TN Todo Negativo" pegadas en sus ventanas esperaba estacionado sobre la calle Santo Domingo 2276, mientras los militantes cantaban por ratos y conversaban. (...)."
Alfredo Leuco en el bisemanario Diario Perfil:
"(...) En los últimos tiempos, Hugo Moyano fue marcando la cancha. No sólo porque apareció al lado de Daniel Scioli visitando el nuevo estadio del Independiente de sus amores y donde también recluta parte de su fuerza de tareas rápida. No está dispuesto a aceptar ningún tipo de apertura democrática para que el Gobierno le otorgue la personería gremial a la CTA ni reconozca como sindicato por afuera de la UTA al cuerpo de delegados del subte. Esta es una de las madres de la batalla. Y explica la intransigencia del ministro Carlos Tomada, apuntalada como promesa de Kirchner a Moyano. Moyano quiere el monopolio de la representación sindical. Que ningún cordero se escape de su corral.
Si Néstor Kirchner cumpliera la promesa que le hizo a Víctor de Gennaro apenas asumió, navegando frente al Perito Moreno con Lula como testigo, Moyano lo tomaría como una declaración de guerra. Kirchner no come vidrio. Sabe que el gobierno de Cristina quedaría flameando en el viento frente a piquetes de camiones, marchas de taxistas o colectivos paralizando la cadena productiva.
El propio Emilio Pérsico, convertido ya en un lugarteniente de Néstor Kirchner y principal aliado de Moyano, confesó: “Como peronista estoy a favor de que exista una sola CGT y un solo sindicato por actividad”. Con el paso del tiempo se han licuado las peleas históricas que sectores de la izquierda peronista tenían contra los burócratas sindicales a los que solían llamar vandoristas.
Moyano hace ostentación de su poder cuando cierra con candado las puertas de la CGT y la UTA y tira la llave. También cuando controla la principal empresa estatal de transporte, Aerolíneas Argentinas, a través del hijo del diputado Héctor Recalde, su gran abastecedor de ideas.
Es verdad que la pérdida de un millón de dólares diarios por parte de Aerolíneas, su increíble tour para ver a la selección de Diego en Montevideo y otras groserías similares sólo generan más cuestionamientos sociales al gobierno y a Moyano. Pero la relación con la opinión pública no es algo que les preocupe. Son conscientes de los altísimos niveles de rechazo que tienen: Néstor arriba del 75% y Hugo, más del 85%.
A esta altura, Moyano encarna un nuevo tipo de sindicalismo equidistante de los combativos de izquierda del subte o Kraft y los jerarcas millonarios de derecha, tipo Armando Cavalieri. Muchos de los gremialistas llamados gordos cimentaron sus fortunas en connivencia con las patronales, justificando el empobrecimiento de los trabajadores y ganando elecciones amañadas con listas únicas. La familia Moyano también tiene un patrimonio difícil de explicar. Dicen que su compañero de ruta, Juan Manuel Palacios, tuvo que dejar el gremio de los colectiveros porque estaba tan flojo de papeles en sus propiedades que se fue a vivir a Miami.
Pero los camioneros están entre los trabajadores que más ganan de la Argentina. Y tienen cada vez mejores hoteles y hospitales para sus afiliados. Por eso Moyano es querido por sus bases. Será el único orador de un acto multitudinario en la cancha de Velez donde exhibirá su capacidad organizativa y disciplinaria. (...)".
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